La primera sesión de terapia puede generar cierta ansiedad y aprehensión. Todavía hay mucho estigma en torno a la salud mental, lo que dificulta que muchos discutan estos temas, incluso con amigos cercanos y familiares.
Debido a que sigue siendo un tema algo tabú, pocas personas hablan abiertamente sobre la salud mental o lo que la afecta. Esto hace que el tema sea desconocido y, por lo tanto, potencialmente intimidante. Un claro ejemplo es el número de comentarios que encontramos en foros y plataformas en línea (ej. Reddit) de personas que se preguntan cómo es la primera sesión de terapia o cómo comportarse durante ella.
El conocimiento es poder, así que en este artículo vamos a explorar: ¿qué esperar de nuestra primera sesión de terapia?

Finalmente, nos trasladaremos al espacio de consulta en sí. En la primera sesión, el objetivo es conocernos y comprender cómo podría desarrollarse la relación y el proceso entre el terapeuta y el cliente, en función de nuestros objetivos y preocupaciones.
Al principio, se espera que el terapeuta explique que el proceso terapéutico es confidencial. Esto significa que podemos (¡y debemos!) discutir diferentes temas de manera abierta y vulnerable, ya que lo que sucede en la sesión se queda entre el terapeuta y el cliente, excepto en situaciones donde exista un riesgo inminente para la persona o quienes la rodean.
Para construir esta relación terapéutica, se pueden explorar preguntas como "¿Cuáles son las principales preocupaciones?", "¿Qué llevó a reservar esta sesión?" o "¿Hay algún problema específico que sea muy importante discutir hoy?". Estas preguntas son esenciales no solo para construir la relación, sino también para que el terapeuta diseñe un plan de intervención.
La exploración de diferentes temas puede adoptar diversos enfoques. A lo largo de la sesión, la mayor parte de la discusión probablemente se realizará a través de la conversación, pero también se pueden utilizar otros métodos, como dibujar o escribir.
Solo se discutirán los temas que consideremos importantes y con la profundidad que nos resulte cómoda. No hay temas ni ejercicios obligatorios, por lo que la conversación fluirá de forma natural. El silencio también tiene su lugar durante la sesión.
Y como una consulta presencial no siempre se ajusta a lo que buscamos en el momento, siempre podemos optar por sesiones a distancia, como las que ofrece Ivory Therapy, a través de las plataformas digitales preferidas por la clínica o el terapeuta.
En este caso, las sesiones tendrán una estructura similar a las consultas presenciales, con la ventaja añadida de que podemos elegir el lugar físico donde se lleva a cabo la sesión. Sin embargo, hay algunas consideraciones importantes: se espera que la persona que busca terapia se encuentre en un espacio que garantice la confidencialidad y donde se sienta cómoda. Si es posible, se recomienda usar auriculares para mejorar la sensación de privacidad.
Al final, es posible que todavía tengamos preguntas sobre cómo prepararnos para la primera sesión de terapia. La mejor preparación implica establecer metas claras, comprender cómo funcionará la sesión y ajustar las expectativas, particularmente con respecto a la duración del proceso terapéutico y reconociendo que la honestidad y la vulnerabilidad son elementos esenciales de la experiencia terapéutica.

En resumen, ¿cómo es la primera sesión de terapia?
Aquí están los momentos clave de una primera sesión, ya sea presencial o a distancia:
- Reserva de la sesión;
- Ir al espacio de consulta, siguiendo una estructura familiar (por ejemplo, visitar un centro de salud o tener una teleconsulta);
- El terapeuta explica cómo funcionan las sesiones, incluyendo las pautas de confidencialidad;
- Explorar temas de interés o preocupación —a través de la conversación u otros métodos— de manera cómoda, honesta y vulnerable, con espacio para el silencio si es necesario;
- Después de 45 a 60 minutos, la sesión concluirá.
Con este primer paso dado, surgirán nuevas oportunidades. Iniciar el apoyo psicológico nos brinda las herramientas que necesitamos para obtener más apoyo, seguridad, autonomía, crecimiento y, sobre todo, bienestar. El paso más difícil ya ha sido dado.