Ghosting: ¿por qué duele tanto emocionalmente?

|Editorial Team

¿Qué ocurre cuando, después de una cita, nunca más volvemos a saber nada de la persona con la que salimos? ¿Cuáles son las razones por las que nuestro “match” dejó de responder a la conversación que teníamos en la aplicación, sin previo aviso? ¿Y qué podemos hacer para gestionar emocionalmente el peso de estas desapariciones repentinas?

En este artículo, exploraremos una de las formas más comunes (y, quizás, controvertidas) de terminar las relaciones (de cualquier tipo, ya sean familiares, románticas, de amistad o de otro tipo): el ghosting, o, en otras palabras, el acto de terminar una relación unilateralmente cortando el contacto con la otra persona, sin dar ninguna explicación para esta decisión.

 

 

¿Por qué hacemos ghosting?

Aunque esta no es una forma nueva de terminar relaciones, ciertamente ha crecido en los últimos años, posiblemente junto con los cambios en el panorama moderno de las citas y la cultura de las relaciones sociales a través de Internet: cuando conocemos a alguien en línea, puede ser más fácil ignorar las consecuencias de desaparecer de la vida de alguien sin previo aviso y simplemente seguir con nuestras propias vidas.

La verdad es que no hay una única razón por la que ocurre el ghosting –ni es una situación en la que podamos decir que depende de si somos personas "buenas" o "malas"– y algunas personas pueden hacerlo debido a:

·      Preocupaciones de seguridad (ej., no me sentí cómodo/a en la cita que tuve con esta persona y tengo miedo de seguir interactuando con ella);

·     Deseo de paz (ej., esta relación me causa mucha ansiedad e incomodidad, por lo que no quiero volver a interactuar con esta persona);

·     Considerar que esta es la conducta apropiada y conveniente con respecto a las interacciones que tienen lugar en el espacio digital, que en sí mismo es un entorno altamente abrumador;

·      Evitar la confrontación y terminar las cosas sin una conversación difícil;

·      Creer que duele menos que un rechazo directo;

 

 

¿Cuáles son las consecuencias del ghosting?

La verdad innegable es que el ghosting hiere a quienes lo experimentan. Quienes lo practican son más propensos a expresar culpa y alivio, mientras que quienes lo sufren son más propensos a expresar tristeza y enfado. En general, es un proceso frustrante para ambas partes, pero por diferentes razones.

Aunque es una forma de rechazo que no se comunica directamente, el impacto emocional del ghosting es similar al impacto emocional de una ruptura comunicada y discutida, lo que significa que podemos experimentar niveles aumentados de ansiedad y una amenaza a necesidades fundamentales (ej., control, autoestima, pertenencia).

Además, a largo plazo, también podemos encontrar más difícil confiar en las personas que quieren construir relaciones con nosotros y con quienes queremos construir relaciones.

 

¿Cómo podemos afrontar el ghosting?

En primer lugar, es importante tener en cuenta que no podemos controlar a la otra persona y que, si ha decidido dejar de hablarnos (aunque sea de repente y sin comunicación), no podemos forzarle a que nos dé una explicación. Por otro lado, podemos controlar cómo procesamos el final de esta relación, centrándonos en nuestro propio bienestar.

Como ya hemos visto, este fenómeno es emocional y fisiológicamente similar a una ruptura “normativa”, lo que significa que las recomendaciones dadas para esta última también pueden ser útiles para manejar el estrés emocional causado por el ghosting.

En una situación como esta, podemos:

·       Recurrir a la escritura reflexiva –el llamado diario–, que puede ser una forma de gestionar todas las emociones y pensamientos que esta experiencia desencadena;

·       Buscar el apoyo de nuestros amigos y familiares (4), con quienes podemos compartir cómo nos sentimos ante esta situación;

·       Buscar el apoyo de profesionales de la salud mental, como los disponibles a través de Ivory Therapy, que pueden ayudarnos a analizar y crear nuevos significados para esta experiencia, permitiéndonos encontrar el cierre que necesitamos;

·       Limitar el contacto digital (y más allá), tomándose un descanso de las redes sociales y/o bloqueando a la persona en cuestión;

·       También puede redirigir su energía hacia pasatiempos y actividades que le brinden placer y bienestar.

 

 

¿Cuáles son las conclusiones clave?

Si tuviéramos que resumir esta información en un mensaje más corto, podríamos decir que:

El ghosting es una experiencia dolorosa y frustrante, y es importante entender que dice más de la persona que lo hace que de la persona que lo sufre. Ante la falta de certeza, podemos sentirnos tentados a buscar las respuestas en nuestro interior, lo que puede llevarnos a cuestionarnos y a dudar de nuestro propio valor. Sin embargo, sigue siendo una opción válida utilizar este momento para la reflexión, siempre que tengamos clara la responsabilidad de cada parte (y que podamos buscar ayuda de profesionales y de nuestra red de apoyo social para ello).